Tres cardenales católicos emiten inusual declaración conjunta sobre la moralidad de la política exterior de Estados Unidos

Los cardenales Cupich, McElroy y Tobin citan la dirección del papa León XIV a los diplomáticos
Chicago, Washington, D.C. y Newark (19 de enero de 2026) – El cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, el cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, y el cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., arzobispo de Newark, emitieron hoy una enérgica declaración en la que se mide la política exterior de Estados Unidos con respecto a los principios establecidos por el papa León XIV en su discurso del 9 de enero de 2026 a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
Al comentar sobre la declaración, el cardenal Cupich afirmó: “Como pastores a quienes se nos ha confiado la enseñanza de nuestro pueblo, no podemos permanecer indiferentes mientras se toman decisiones que condenan a millones a vidas atrapadas permanentemente al borde de la existencia. El papa León nos ha dado una dirección clara y debemos aplicar sus enseñanzas a la conducta de nuestra nación y sus líderes”.
El cardenal McElroy ofreció estas reflexiones: “La enseñanza social católica atestigua que cuando el interés nacional concebido con estrechez excluye el imperativo moral de la solidaridad entre las naciones y la dignidad de la persona humana, provoca un inmenso sufrimiento en el mundo y un ataque catastrófico contra la paz justa que beneficia a cada nación y que es la voluntad de Dios”. Además, señaló: “En nuestro actual debate nacional sobre los contornos fundamentales de la política exterior estadounidense, ignoramos esta realidad a costa de los verdaderos intereses de nuestro país y de las mejores tradiciones de esta tierra que amamos”.
El cardenal Tobin observó que, “acontecimientos recientes, incluyendo la participación en el consistorio de la semana pasada en Roma con el papa León y hermanos cardenales de todo el mundo, me convencen de la necesidad de destacar la visión del papa León para las relaciones justas y pacíficas entre las naciones. De lo contrario, la escalada de amenazas y el conflicto armado corren el riesgo de destruir las relaciones internacionales y sumir al mundo en un sufrimiento incalculable”.
Texto completo de la declaración:
Trazando una visión moral de la política exterior estadounidense
En 2026, Estados Unidos ha entrado en el debate más profundo e intenso sobre el fundamento moral de las acciones estadounidenses en el mundo desde el fin de la Guerra Fría. Los acontecimientos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia han planteado preguntas básicas sobre el uso de la fuerza militar y el significado de la paz. Los derechos soberanos de las naciones a la autodeterminación parecen demasiado frágiles en un mundo de conflictos cada vez mayores. El equilibro entre el interés nacional y el bien común se está planteando en términos profundamente polarizados. El papel moral de nuestro país de enfrentar al mal alrededor del mundo, preservar el derecho a la vida y la dignidad humana, y apoyar la libertad religiosa se ha vuelto objeto de examen. Y la construcción de una paz justa y sostenible, tan crucial para el bienestar de la humanidad ahora y en el futuro, está siendo reducida a categorías partidistas que alientan la polarización y políticas destructivas.
Por todas estas razones, la contribución del papa León al describir una base verdaderamente moral para las relaciones internacionales al cuerpo diplomático en el Vaticano este mes, nos ha proporcionado un compás ético duradero para establecer el camino de la política exterior estadounidense en los próximos años. Él afirmó:
En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados. La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. La paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo, o como una búsqueda de “la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres”. En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio.
El papa León también reitera la enseñanza católica de que “la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento indispensable de cualquier otro derecho humano” y que el aborto y la eutanasia atentan contra ese derecho. Él señala la necesidad de ayuda internacional para salvaguardar los elementos más esenciales de la dignidad humana, que están siendo atacados debido al movimiento de las naciones ricas para reducir o eliminar sus contribuciones a los programas de asistencia humanitaria extranjera. Finalmente, el Santo Padre señala las crecientes violaciones a la libertad de conciencia y religiosa en nombre de una pureza ideológica o religiosa que aplasta la libertad misma.
Como pastores y ciudadanos, acogemos esta visión para el establecimiento de una política exterior genuinamente moral para nuestra nación. Buscamos construir una paz verdaderamente justa y perdurable, esa paz que Jesús proclamó en el Evangelio. Renunciamos a la guerra como instrumento para intereses nacionales mezquinos y proclamamos que la acción militar debe ser vista solamente como un último recurso en situaciones extremas, no como un instrumento normal de la política nacional. Buscamos una política exterior que respete y promueva el derecho a la vida humana, la libertad religiosa y el mejoramiento de la dignidad humana en todo el mundo, especialmente a través de la asistencia económica.
El debate en nuestra nación sobre el fundamento moral para la política estadounidense está plagado de polarización, partidismo e intereses económicos y sociales mezquinos. El papa León nos ha dado el prisma a través del cual elevarlo a un nivel mucho más alto. Predicaremos, enseñaremos y abogaremos en los próximos meses para que ese nivel más alto sea posible.
Firman,
Cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago
Cardenal Robert W. McElroy, arzobispo de Washington
Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., arzobispo de Newark
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Acerca de la Arquidiócesis de Chicago
La Arquidiócesis de Chicago, pastoreada por el cardenal Blase J. Cupich, es la tercera más grande en Estados Unidos. Sirve a aproximadamente 2 millones de católicos en 216 parroquias en los condados de Cook y Lake, y a través de muchos ministerios y agencias de servicio social. Sus más de 150 escuelas primarias y secundarias comprenden uno de los sistemas de escuelas privadas más grande de Estados Unidos. También es hogar de la Universidad de Santa María del Lago/Seminario Mundelein. Para más información visite www.archchicago.org.
Acerca de la Arquidiócesis de Washington
La Arquidiócesis de Washington alberga a más de 600,000 católicos que viven en Washington, DC, y cinco condados en Maryland: Calvert, Charles, Montgomery, Prince George’s y St. Mary’s. Dirigida por el cardenal Robert W. McElroy, incluye 140 parroquias, 90 escuelas, el Seminario San Juan Pablo II y muchos ministerios. Para más información visite www.adw.org.
Acerca de la Arquidiócesis de Newark
La Arquidiócesis de Newark sirve a 1.3 millones de católicos en los condados de Bergen, Essex, Hudson, y Union, en el norte de Nueva Jersey. Dirigida por el cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., sexto arzobispo de Newark, la arquidiócesis incluye 211 parroquias, 67 escuelas católicas, la Escuela Seminarista de Teología Inmaculada Concepción, el seminario universitario St. Andrew’s Hall, el Seminario Redemptoris Mater y numerosas misiones y ministerios comprometidos con la fe, la educación y el servicio social. Para más información, visite www.rcan.org.
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