Obra Pontificia de la Propagación de la Fe

Fundada en 1822 por la Beata Pauline Marie Jaricot, la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe apoya la proclamación del Evangelio, la edificación de la Iglesia, y el trabajo y testimonio de sacerdotes misioneros, religiosos y líderes pastorales laicos. Estos misioneros brindan alimento, educación, atención pastoral y atención médica a las comunidades más vulnerables en las misiones del Papa.
En la Francia del siglo XIX, la Iglesia estaba saliendo de la intensa persecución de la Revolución Francesa. En medio de este tiempo difícil, el Espíritu Santo inspiró a una joven de Lyon: Pauline Marie Jaricot. Acostumbrada con anterioridad a una vida cómoda, experimentó una profunda conversión y se dedicó por completo a Cristo. Pauline reunió a un grupo de jóvenes trabajadoras de fábricas locales, formando una asociación espiritual llamada las Reparadoras. Este movimiento creció hasta convertirse en una iniciativa simple pero poderosa: un grupo de diez personas, cada una comprometida a encontrar a otras diez que rezaran y aportaran una pequeña contribución semanal para las misiones. La idea se difundió rápidamente y este esfuerzo de base fue establecido formalmente como la Obra de la Propagación de la Fe. Reconociendo su papel vital en la misión universal de la Iglesia, el Papa Pío XI la declaró Obra Pontificia en 1922.
Pauline creía que cada católico, a través de su oración y trabajo diario, podía participar en el mandato misionero de la Iglesia. Sus círculos de oración comenzaron como una forma de ayudar a su amada Francia a redescubrir su fe y transformar el mundo.
Misión de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe
La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe existe para despertar el espíritu misionero en cada creyente, fomentando tanto el apoyo espiritual como material para la difusión del Reino de Dios.
A través de la formación y animación misionera, la Obra promueve la espiritualidad misionera alentando la oración y el sacrificio para reavivar el celo misionero de las personas y de las comunidades cristianas. Esto incluye la meditación de la Palabra de Dios, la participación en la Adoración Eucarística y la oración del Rosario Misionero Mundial.
La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe también se enfoca en la solidaridad global mediante el apoyo al Fondo Universal de Solidaridad para la Evangelización, que ayuda a las Iglesias en los territorios de misión en todo el mundo. Un momento clave de participación es la Jornada Mundial de las Misiones, celebrado el penúltimo domingo de octubre, cuando los católicos de todo el mundo contribuyen a la labor misionera de la Iglesia.
Jornada Mundial de las Misiones

La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe desempeña un papel crucial al animar a las Iglesias locales a asumir la cooperación misionera global. También es responsable de distribuir los fondos recogidos durante a la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra el penúltimo domingo de octubre. Este día de oración y de generosa solidaridad es una expresión concreta del llamado del Concilio Vaticano II a que todos los creyentes participen activamente en la labor misionera de la Iglesia.
Al unirse a este esfuerzo, los católicos de todo el mundo se convierten en parte de un movimiento global para llevar a Cristo a las comunidades más remotas y empobrecidas del mundo. La Arquidiócesis Católica Romana de Washington participa anualmente en la Jornada Mundial de las Misiones.
Beata Pauline Jaricot: Fundadora

- Biografía (Inglés | Español)
- Oraciones (Inglés | Español)
- Novena a la Beata Pauline Jaricot (Inglés)
- Lecciones sobre su vida (Inglés | Español)
- Tarjeta de oración (Inglés)
- Vídeo: Corazón de un misionero: La historia de Pauline Jaricot (Español)
- Vídeo: “Mirar desde lo alto” (Español)
Para más información, comuníquese con Maeve Gilheney-Gallagher, Coordinadora de Solidaridad Global.
