Mes de la Historia Católica Negra

El 24 de julio de 1990, la Agrupación Nacional de Sacerdotes Católicos Negros de los Estados Unidos designó el mes de noviembre como Mes de la Historia Católica Negra con el fin de celebrar la prolongada larga historia y la orgullosa herencia de los católicos de raza negra. En noviembre hay dos fechas conmemorativas que caen este mes, el natalicio de San Agustín (13 de noviembre) y la fiesta de San Martín de Porres (3 de noviembre). Lo que es más significativo es que el mes de noviembre marca no solo una época en la que rezamos por todos los santos y almas a quienes recordamos con cariño, sino también en la que recordamos a los santos y almas de África y de la diáspora africana.

Hay quienes olvidan que el cristianismo no se originó en Europa e incluso se sorprenden cuando se enteran de que la historia católica negra comenzó en los Hechos de los Apóstoles (8, 26-40) con la conversión del eunuco etíope gracias a la predicación del Diácono Felipe. Este texto es importante por varias razones. Primero, porque relata la conversión del primer africano negro de la historia cristiana. Segundo, porque el texto sugiere que el hombre era un emisario rico, instruido y poderoso de la reina Candace de Etiopía, y que también había sido un judío fiel y practicante antes de ser bautizado. Claramente, no era un pagano ignorante. En tercer lugar, la conversión del eunuco etíope es anterior a la conversión de los santos Pablo y Cornelio. Y más importante aún, muchos citan esta conversión como el momento en que la Iglesia pasó de ser una comunidad hebrea y helenista a ser la Iglesia verdaderamente universal y católica.

En efecto, los católicos negros remontan la historia de su fe hasta la antigüedad cristiana, mucho antes de que otras naciones escucharan la “Buena Nueva”. De hecho, el África cristiana fue una “luz orientadora” del cristianismo primitivo. Los católicos negros hacen referencia a tres papas que nacieron en África: San Víctor I, San Melquíades y San Gelasio I. Los tres condujeron a la Iglesia primitiva en tiempos difíciles y tumultuosos de la historia. Además, los católicos negros destacan a muchos católicos negros que fueron santos, tales como Cipriano, Zenón, Antonio de Egipto, Moisés el Negro, Pacomio, Mauricio, Atanasio, Pisencio, María de Egipto, Cirilo de Alejandría, Mónica de Hipona, Agustín de Hipona, Perpetua, Felicidad y Tecla. Algunos de estos místicos, monjes y mártires contribuyeron literalmente a que la Iglesia llegase a ser lo que es hoy.

No muchos saben que el rey Nzinga-a-Nkuwu Mbemba (Afonso el Bueno) del Congo y sus súbditos hicieron profesión de fe gracias a la labor de los misioneros portugueses un año antes de que Cristóbal Colón realizara su célebre viaje en 1492, o de que el Papa León X consagrara al hijo del rey, Henrique, como obispo titular de Utica en 1518. Esto sucedió un año antes de que Martín Lutero clavara su lista de 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Henrique fue el primer obispo nativo de África Occidental, que falleció en 1531, y con él feneció la Iglesia congoleña y se desvanecieron las esperanzas de que hubiera un clero autóctono. Finalmente, la genocida práctica de la trata de esclavos impidió, durante varios siglos, una evangelización auténtica en el África subsahariana.

No obstante, y a pesar de los crímenes morales de la esclavitud, los misioneros franceses y españoles atendieron a la población africana tanto libre como esclavizada en sus respectivas colonias. Este apostolado fue el que sentó las bases de las comunidades católicas negras de los Estados Unidos, en lugares como Mobile (Alabama), Nueva Orleans (Luisiana) y San Agustín (Florida). Cabe señalar que muchos católicos afroamericanos veneran, además, a un dominico peruano, San Martín de Porres, hasta la fecha el único santo negro del hemisferio occidental.

Lo que resulta trágico es que la Iglesia católica estadounidense no haya dedicado seriamente ni tiempo ni recursos a atender a la población afroamericana antes o después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, ¡Dios abrió un camino! Pese a los insuperables obstáculos que encontraron y a una fuerte oposición, los católicos afroamericanos crearon un notable movimiento de fe y evangelización. Muchas personas valientes desempeñaron papeles fundamentales en la historia de la Iglesia, como la Madre Mary Elizabeth Lange, Mathilda Beasley, Daniel Rudd y el Reverendo Augustus Tolton. Ellos dieron testimonio de su fe, atendieron a su gente y dejaron un legado duradero en medio de los prejuicios, la ignorancia y la indiferencia. Es imposible leer las historias de estos fieles sin llenarse de enorme alegría, pesar e inspiración. Son relatos verdaderamente heroicos.

El Mes de la Historia Negra es una ocasión muy propicia para aprender acerca de toda la historia y la fecunda herencia católica y compartirla. ¡Ubi Victoria Veritas! ¡La victoria de la verdad!

Texto utilizado con permiso de Congreso Nacional Católico Negro, www.nbccongress.org.